No hay nada más hermoso, y más verdad, que ser nosotros mismos, muy por encima de la hermosura de quienes quisiéramos ser, y del espejismo de lo que somos.
Sólo quién lo sabe
podrá disfrutar del curso natural de su propio sueño.
No hay nada más hermoso, y más verdad, que ser nosotros mismos, muy por encima de la hermosura de quienes quisiéramos ser, y del espejismo de lo que somos.
Sólo quién lo sabe
Si en el último año de tu vida, no has integrado en tu mundo ni a una sola persona nueva. Si te han ayudado en algún aspecto, pero tú no has entregado algo tuyo a nadie, y además, estás rodeado de personas que frecuentemente chirrían criticando a los otros, no hará falta que facilites ninguna otra información sobre ti, ni que retoques nada para saber cómo suenas.
Lo único duradero en mí es esta visión borrosa, esta lectura confusa, esta divergencia de pensamiento, esta ciclotimia, esta alegría intermitente y esta sonrisa, que tampoco serán eternamente tuyas.
Hay otras que no asumen el dolor propio y lo delegan. Su incapacidad la transforman en una responsabilidad ajena, y se disfrazan de víctimas, pero nunca aprenden nada.
Sin embargo, cuando veas a una dama vieja y guapa, siempre reconocerás delante de tus ojos a aquella mujer que un día fue joven.
A mí me molestaba su exhibicionismo y como no tengo vocación de voyeur, a coste cero, me mudé de barrio.
Una noche regresé al viejo apartamento para cerrar las ventanas. El edificio estaba abandonado. Dicen las malas redes que el mismo día que yo me fui, ellos gritaron a los cuatro vientos que ya no se amaban.
Se atrevió a salir el Sol por encima del recuerdo.
En la puerta de tu casa germinaron todas las flores en extinción, y bebieron hasta el limbo de los sueños que inventaste solo para nuestro llanto.
Qué harán las nubes ahora, para llover sin tus ojos.
Cómo arreglará tu madre el camino de tus palabras, cuando todo lo quiera barrer el viento. En qué arbol ocultará ella la llave secreta para guardar el calor de tu risa.
Y quién inventará los versos de gracia, para que yo pueda escribir mañana algún final a los cuentos.
La vida es una aventura de riesgo. Pocos llegan a tiempo sin haber caído primero.
Pero estoy segura de que detrás de un mal hombre, no hubo ninguna.
La grandeza no es la de su estatura. El talento no es proporcional a los likes. La sabiduría no reside en sus caderas.
El corazón y la cabeza lo tenemos situado de cintura para arriba.
Por ese orden.
Si no piensas en las consecuencias de tus palabras, es mejor que guardes silencio.
Una palabra puede matar, pero no hay una sola letra que consiga que los muertos vuelvan a la vida.
Piénsalo primero.
—¿Bebiendo a las diez de la mañana? —pregunté por puro formalismo, porque me daba igual lo que él quisiera desayunar.
—Solo bebo para olvidar —me respondió mirando ciegamente su copa.
—¿Y has probado la hipnosis?
| Selfie, por Idoia Laurenz. |
El cuerpo, sin embargo, siempre tiene la razón.
Por eso, elimino de la dieta todo aquello que a mi estómago le cae mal, y prescindo en mi vida de todo aquél que me saca de quicio.
Hablo cuando quiero y canto cuando me da la gana.
Si me pagan con el silencio, yo también prefiero callar. Callo porque me lo pide el cuerpo, que es el único sabio a quien obedezco, y callo porque me lo suplica mi boca.
Porque el cuerpo nunca miente.
Y en mi boca mando yo.
Si la misma persona te decepciona dos veces, además de un traidor, sin duda tenemos un imbécil.
Hay una bisexualidad que ha marcado la película gore de mi vida: Mi esposa legal se llama Ciencia y mi amante es el Arte.
No se me muera de curiosidad. Salga de su aburrimiento para escuchar mi verdad a la fresca, porque hacerlo a las diez de la noche ya es patrimonio inmaterial de la UNESCO.
Sepa que a veces le escribo a él desde algún lugar de su triste olvido. Me caben pocas palabras en el espacio pequeño que se reserva sólo para desenterrar el odio repartido entre sus amores no correspondidos. Aquí no somos muchos y tampoco somos patrimonio de nadie. Nos falta un nombre y también nos sobra el sitio.
Este es un subconjunto de innombrables, una intersección entre el mundo que le hubiera gustado vivir y el infierno que le ha sobrevivido.
Sólo recuerda a los que ya no existen. Para bien o para mal, ama y odia respecticamente a los que no le han querido. Es un orfebre de epitafios. También cuando alguien no le importa, sabe escribirle muy bien desde un trono de mentira. Entonces, con las palabras, se convierte en el mejor malabarista de este puto circo. No aspiro a ser protagonista de sus poemas. Yo lo único que sé es que todavía respiro.
Escribí mi primera versión de un tema. Lo preparé en catalán porque era para cantarlo el día de Sant Jordi, en mi primera actuación en público, sin contar audiciones y jam sessions.
Disculpas por la grabación cutre desde un móvil a veinte metros de distancia. No tengo manager 😂😂😂😂.
Recuerdo aquel tiempo en el que me tachabas de frívola.
Yo, que no tengo buen resto y que tampoco lo he entrenado nunca, quedé paralizada en ese passing shot. Pero tú también te has dado cuenta, seguro, de que soy muy resolutiva a largo plazo.
Y al final siempre me queda la risa, porque el sentido del humor es el mayor don que acompaña a la inteligencia, que no suele contraatacar a la primera pero acostumbra a sonreír la última.
En el mundo capitalista hay tres estatus: uno, las personas estresadas, dos, las personas cansadas. Ambas son las únicas que hacen todo el trabajo.
Después está el tercer grupo de individios: los relajados.
En los tres grupos hay personas ricas, pobres y de clase media.
Porque en el mundo no importa quién tiene el dinero, lo que clasifica verdaderamente es quién hace el trabajo.
Si nunca te has permitido en la vida perder la cabeza por alguien, quizá debieras pensar que has vivido sin cabeza, sin objetivo y sin sentido...