23 de enero de 2020

Peor que nada

Lo peor no es saber que sobras en un lugar, porque puede haber una razón más importante que tú, que justifique tu permanencia.

Es triste seguir allí donde eres objeto de envidia, de constante observación, porque sentirse perseguida, para bien o para mal, es un verdadero suplicio.

Aún así, lo peor de todo es seguir allí donde sólo sientes envidia por la belleza  ajena. Donde tu vida consiste en verte siempre a través de una persona que no eres tú y perseguir en ese espejo a las personas que rodean a ese otro. Porque entonces significa  que sigues ahí para algo mucho peor que nada. 

18 de enero de 2020

La Sirenuca.

Ella es un ser de nobleza existencial, porque su verdad no tiene nada de azul pero su sangre tiene el color del fuego.

Ella cree en la vida, en la honradez y en el amor. Alguien que cree en la infancia con mayúsculas por encima de todo.

Solo un ser mitológico , como ella, podría vivir al límite de los sueños irreales del mundo, siempre apostando por el valor incuestinable del ser humano.

Ella muere cada día por la música. Y  solo ella es capaz de convertir toda su esencia en  una mujer real y después hablarte, sonreír o tomarse contigo una cerveza y  seguir siendo aparentemente la misma.

Ella es alguien que consigue sacar del mar hasta lo que Dios le negó un día y acto seguido se lo bebe todo de un trago brindando siempre a tu bendita salud.

En la historia de mis tiempos ninguna sirena se convirtió, ni en sueños, en una mujer tan guapa.

Pero hubo un día en  el siglo XXI en el que el mundo se dio la vuelta, y entonces, alguien se levantó del océano y por arte de magia  apareció ella.


Dedicado a Sonia, La Sirenuca.

30 de diciembre de 2019

El llanto de una moneda.

Cuánto poema que nace sin dolor en la cara visible y anestesiada de nuestro mundo.
 Y cuánto  dolor que se muere sin un poema en el  otro lado, el de la cruz y el olvido.

29 de noviembre de 2019

Sálvese quien pueda.

Se  nota a la legua que no has vivido una guerra, de esas de las  chungas, me dice él con su lascivo atrevimiento.

Pero guerra de la buena, sí que puedo darte, y mucho más de lo que tú te imaginas, pienso yo sin decir nada, porque  a los dos nos sobran las palabras.

21 de noviembre de 2019

Aritmética virtual.


      En medio de tanta confusión de megabytes, tu verdadera personalidad es el máximo común denominador, entre tu perfil virtual de Facebook y el perfil real que muestras al vecindario.

      La verdad es el resultado final que obtienes al restar a tus palabras anónimas, el valor real de tus gestos cotidianos.

    Tu pensamiento se torna patológico cuando invierte más tiempo en la virtualidad que en la familia.

           Y si a pesar de todo, sigues convencido de que te has enamorado a través de una pantalla, ten cuidado, porque has entrado en el terreno de la metafísica.

          Mira tu rostro frente a un espejo y verás que te has enamorado de la idealización de ti mismo.


15 de noviembre de 2019

Mi antebrazo.


    Escribo por encima de las hojas en blanco que me regaló el silencio.

   Amo en libertad, por debajo del hermetismo y los años que se acumularon detrás de una puerta, sin llave ni castillo.

  Empuño mi guitarra como el arma de fuego, que sabe alejar a los cobardes que anidan en mis sábanas, y puede calcinar la mirada obsesiva de los fantasmas enemigos.

      Y canto en clave de sol a esa voz que responde las cartas olvidadas, que escribo algunas noches, cuando oigo el aviso de *alerta amarilla.

*Alerta amarilla: No existe riesgo meteorológico para la población en general, aunque sí para alguna actividad concreta.

11 de noviembre de 2019

En mi brazo



   Este brazo no escribe mirando al cielo de nadie. Es un tronco que creció en el silencio. Mi mano y yo nos parecemos. Invocamos a nuestras raíces y aceptamos el vacío de todo lo que el destino no quiso compartir conmigo.

   Le doy las gracias a este brazo que lleva el testigo de nuestra herencia y el valor para salir con astucia del guión que nos entregaron mucho antes de nacer. 

  Este brazo lleva tu sello, la arrogancia de querer escribir poco y sola, de relatar  su historia en medio de la tormenta y hacerlo siempre fuera de los márgenes de la comodidad.  Así es mi brazo. Como tendría  que ser el amor. Como debería de ser la vida.

19 de agosto de 2019

Tu orilla

Me sentí feliz de haberle conocido desde el preciso instante en el que tuve la certeza de cómo era él. Además se lo dije, con ese atrevimiento infantil que tanto me caracteriza. Recuerdo que se rió cuando se lo dije, como si todo se tratara de una broma. 

Pero claro, él aún no me re-conocía. 

Yo no me enamoré del color de sus ojos que nunca tuve la fortuna de ver. Creo que fue por su forma de mirarme. No por su voz que jamás escuché, aunque siempre me quedaba colgada de todas sus palabras. Porque sus palabras eran como el anuncio del anticiclón de las Azores. Algo que no cambia de dirección salvo causa de fuerza mayor. 

Algo que siempre está ahí. 

Él regresaba tantas veces como me hiciera falta para invitarme a explorar valientemente en la profundidad de mí misma. Me enamoró su insistencia para adentrarme en mi propia vida y recuperar lo mejor que hubieran dejado de ella, intacto o herido, tanto daba... Lo importante era recuperarlo. 

Cuando sueño con él, imagino que me piensa como si yo fuese una nueva especie, nunca de la tierra, porque siempre me describe como un ser absolutamente marino. Un ser como el que soy: alguien que se resiste a cambiar el valor de su  inocencia por algo que no sea verdaderamente valioso. 

Tal vez solo estoy hecha de olas que van y vienen sobre la misma costa. Y no sé si se parece al amor, pero sé que no se parece al olvido, este oleaje recurrente, esta certeza de que lo mejor de mí está constantemente golpeando en su orilla.

2 de agosto de 2019

Inquilinas

Tengo la casa entera ocupada por todas las ganas de ti. Son ocupas que llegaron con la intención de quedarse sólo unos días, pero después  de seis meses ya se me han acomodado para toda la vida.
Cada semana llegan seis o siete nuevas ganas de ti. Se van pasando la llave entre ellas. Se alojan en todos mis huecos como si los conocieran de toda la vida. Las tengo alojadas en todos los rincones que siempre esperaban.
Algunas son muy curiosas y se asoman por todas las ventanas, paseando con la mirada calle arriba, calle abajo. No se atreven a doblar la esquina. Las más fogosas salen a divertirse y pasan la noche en vela soñando como Cenicientas que siempre vuelven solas con sus dos zapatos. Las ganas de ti que me impiden desear a ningún otro hombre, son las que abren la puerta incluso a las que perdieron su bolso.
Las más tristes se desesperan, se van a la alcoba y no quieren comer. Pero tengo unas ganas que acaparan el hambre por ti y salen a buscarte...
 Para dormir
contigo.