2 de agosto de 2019

Inquilinas

Tengo la casa entera ocupada por todas las ganas de ti. Son ocupas que llegaron con la intención de quedarse sólo unos días, pero después  de seis meses ya se me han acomodado para toda la vida.
Cada semana llegan seis o siete nuevas ganas de ti. Se van pasando la llave entre ellas. Se alojan en todos mis huecos como si los conocieran de toda la vida. Las tengo alojadas en todos los rincones que siempre esperaban.
Algunas son muy curiosas y se asoman por todas las ventanas, paseando con la mirada calle arriba, calle abajo. No se atreven a doblar la esquina. Las más fogosas salen a divertirse y pasan la noche en vela soñando como Cenicientas que siempre vuelven solas con sus dos zapatos. Las ganas de ti que me impiden desear a ningún otro hombre, son las que abren la puerta incluso a las que perdieron su bolso.
Las más tristes se desesperan, se van a la alcoba y no quieren comer. Pero tengo unas ganas que acaparan el hambre por ti y salen a buscarte...
 Para dormir
contigo.

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