21 de marzo de 2016

Sinfín

Imagen por Idoia Laurenz
Supe quererte con los ojos tapados, sin adivinar gestos de amor y sin ninguna correspondencia. Lo hice con todo el silencio que me guardo y con todas las ausencias que me caben. 

De noche no ocupé un lugar en tu mesa ni en tu cama. De día, sólo el sueño de un mal presagio. 

Y durante años mi nombre no significó nada. 

No me convertí en lo mejor de tu vida, y tú... ni siquiera en lo peor de la mía. 

Ya ves, amor. Parece que así empiezan las cosas que nunca terminan.