19 de enero de 2016

Mi amarre.

Si alguna vez no estuvieras en el mar de fondo de mis ojos, que navegan plácidamente en tu risa, o dejara de presentir tu voz en mis oídos, que esperan el mejor viento para alcanzarte de ceñida... 
Te buscaré. Ese día te buscaré como una pirata enloquecida.
Y en la brisa y en el río y en los árboles te encontraré. Porque sólo tus ramas desnudas podrían dar amarre a un barco como el mío, que surca la tierra yerma con las velas desplegadas y el espináquer hinchado. Con más de cien agujeros de bala y ni un solo cañón ni en-cubierta.
Pero te encontraré y sé que nos emborracharemos.
Y estaré después en la resaca de tus miedos y tus locuras, que para eso me las gané jugando al tute en la bañera. Y no querré verte partir. 

No querré, y aun así también yo me iré, y llevaré tu verso final-izado.
Imagen por Idoia Laurenz