26 de febrero de 2015

A todos mis no-es

Fotos de Idoia

Vosotros, los que sabéis vivir, contáis los amores por pares o quizá los neguéis por pudor. Los tuvisteis por amantes, por novios, por esposos o por olvidos. Mi historia no es como la vuestra, y tengo clavado en el recuerdo lo que me negó la vida. Por eso cuento mis amores por noes y me duelen igual que si hubieran sido. El no al beso primero con once años detrás de la Iglesia. El no con trece al chico más guapo que dejó a tres novias por mí para después no tener opción de besarse conmigo. El "no pudo ser" con catorce al fotógrafo de revista de moda. El no con quince al chico que me acompañó hasta casa y no pasó de la puerta. El que estudiaba arquitectura y no insistió dos veces, y el que fue drogadicto y se murió antes de insistir. El escalador pelirrojo que no logró culminar la cima. El actor al que no le dije sí, ni por ficción. El no de un día al mecánico. El no al amigo casado, al pianista de Roma, al chico del cine que me esperó en la puerta, al médico que conocí en la biblioteca, y a todos los noes que se me nublan. 


Pero el deseo negado me ardió por dentro, y se me enquistaron las cenizas en el alma que nunca resurgieron como el Fénix, porque las arrastró la lluvia. Y la vida no me prestó agua para sofocar el fuego. No me dio granero, ni fuente, ni debajo del árbol, ni detrás del portal,  ni lecho, ni zarzal, ni camino. Sólo me dio manantial de lágrimas, alquitrán en las alas, temblor de beso deforme, margarita deshojada, bala inquisidora que me alcanzó el corazón y dedo acusador que me levantó sus muros.